Propers concerts

WOOKY

19/07/2014 - Festivalera - Llagostera, Girona

.TAPE.

11/04/2014 - Off Herzios / La Gallera Suena - Valencia

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[Cartell: La Gallera Suena]

Híbrida, Nen i Cavall en directe a Tarragona

HÍBRIDA, NEN I CAVALL estaran tocant a Tarragona a la sala El Cau, en concert doble amb BALAGO. Roger Crespo (11 invisibles) ha creat una imatge molt misteriosa i que ens sembla perfecta per il·lustrar una nit que pot ser molt memorable. Entrades anticipades a 4€. Not to be missed! 

Caudorella del 15 al 21 de març

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Del 15 al 22 de març es celebra el Caudorella a Barcelona a diversos espais de la ciutat incloent el CCCB, Hangar, Miscelània, Moog, Apolo i Freedonia, entre d’altres. Un extens programa d’activitats que inclou des de formació a una mostra d’art sonor, concerts i sessions nocturnes, xerrades i fira discogràfica. spa.RK hi serà present: d’una banda Vicent Fibla estarà moderant un debat sobre el booking, reptes i noves tendències. També estarà a la presentació de festivals en nom d’Eufònic. I a la fira discogràfica hi acamparem les tardes dels dies 21 i 22 de març amb tota la discografia d’spa.RK i preus interessants. Hi ha moltes activitats gratuïtes, però entre l’extens programa cal destacar a Fuego (el grup on milita Pope de Bradien i STA), Drömnu, CWS (Cardopusher + Nehuen), Laura Llaneli, Nigul i molts més.

Wooky en Mutek Barcelona

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WOOKY estará tocando en directo -con visuales de Videocratz- en la edición barcelonesa del festival nacido en Montreal Mutek. La cita es el miércoles 5 de marzo en la sala Noble del Convent de Sant Agustí, epicentro del festival durante esos días (y donde Deadbeat estará impartiendo un taller-master class). Atención: ¡con entrada gratuita!

Le edición de este año de Mutek Barcelona traerá también artistas como Nils Frahm, Andy Stott, Headbirds, Nev.Era, Kode9 o BeGun. Aquí todo el programa

Crítica de “Monjuïc” de Wooky a Gent Normal

El primer llarg de Wooky és un disc d’electrònica pura. Com un alquimista, ajusta elements d’innombrables gèneres de la música de ball en la seva mesura justa per crear un discurs íntegre i coherent en cadascun dels 8 temes que composen Montjuïc.

Darrere del projecte hi ha Albert Salinas, fundador del segell Lapsus, sinònim d’electrònica intel·ligent i arriscada, i director artístic del MiRA. La inquietud i la curiositat musical necessària per emprendre aquests projectes queda plasmada en el disc, que no es tanca a cap gènere, sinó que els utilitza i els difumina tots per fer un disc de senzilla i efectiva electrònica.
El denominador comú de les cançons està en 3 elements: en primer lloc, els ritmes trencats, que li donen un aire discontinu i un xic frenètic a les cançons. En segon lloc, la melodia, que pinta els paisatges emocionals bells i coloristes sense embafar. I finalment els baixos, que uneixen els dos mons amb groove celestial.

Al llarg del recorregut assossegat que suposa l’escolta del disc (ideal per fer-la a casa i molt llaminera per exportar-la al directe), hi trobem elements i recursos definitoris de gèneres més concrets: veus angelicals soterrades, melodies pròpies del House o teclats dels vuitanta de synth-pop. Però el disc no és res d’això. El disc és d’electrònica, depurada i imaginativa.

Tot el que havia deixat entreveure Wooky en un EP, Ark (Lapsus, 2010), i en diverses remescles, es veu superat en aquest treball. Des de la portada, una muntanya de Montjuïc esfèrica envoltada d’un cel blau, fins a la última cançó que dóna títol al disc, deixen entreveure que cada pas està pensat i mil·limetrat, i que s’ha realitzat un exercici de risc, executat de forma impecable, que ha donat com a resultat un disc rodó i accessible en el sentit més positiu de la paraula.

Per Carles Fajardo. [publicat a Gent Normal, febrer 2014]

Wooky’s “Montjuïc” reviewed in Spin Mag

Wooky, Montjuïc (spar.RK)

Could Barcelona be said to have its own sound? That’s the question asked by a documentary currently in the works, BCN ¿Sello Discográfico?. A few years ago, the answer would probably have been a resounding “No,” but that’s changing, as you can hear in the work of artists like Wooky (not to be confused with the U.K. garage producer Wookie). He’s part of a new generation of local producers that have found their bearings via small clubs and central hangouts like the Discos Paradiso record store, and who have turned their back on internationalized, featureless tech house, long a staple of the local scene, in favor of something more idiosyncratic.

In Wooky’s case, that means glistening arpeggios and insanely detailed rhythms and incongruous slap bass, which together conjure visions of ’90s IDM at its emotive prime — Mu-Ziq and Autechre and especially Sun Electric, but rendered with a plainspoken quality that’s mercifully free of IDM’s finickier tendencies. Outwardly, it actually doesn’t sound very much like the music of his citymates, save perhaps his labelmate bRUNA, who applies similar melodies and timbres to electro-disco rhythms. But the fact that he doesn’t sound like anyone else making music right now might be the most Barcelona-like thing about him.

Por Philip Sherburne. [published on Spin Mag, feb 2014]

Entrevista spa.RK en Red Bull Music Academy

Carles Novellas nos ha entrevistado para la web de Red Bull Music Academy y dice cosas muy bonitas de nosotros: “La vida musical de Barcelona y España no hubiera sido la misma estos trece últimos años sin spa.RK: un sello pequeño en pretensiones y tamaño pero enorme en gusto y corazón.” WOW. ¡Gracias!

"Montjuïc" de Wooky - fotos carpetas vinilo y cd

Nos acaban de llegar los vinilos de "Montjuïc" de WOOKY y son una maravilla. Ya listos para enviar, os enseñamos aquí todos los detalles.

Crítica de “Montjuïc” de Wooky en Fantastic Plastic Mag

84%. Vaya por delante que mis conocimientos sobre música electrónica no son todo lo bastos que desearía a la hora de abordar la reseña de un disco como “Montjuïc” (spa.RK, 2014). Lo mío siempre fue el folk y el mamarrachismo pop, lo siento. Y lo siento, sobre todo, porque en la reseña que sigue a esta disculpa no van a encontrar ustedes largos parrafones destripando y diseccionando las mil y una referencialidades que se pueden rastrear en el debut en largo deWooky hacia discos ocultos de electrónica noventera o de aquella electrónica en estado puro que se petrificó en forma de piedra filosofal a partir de la que han ido derivando tantas y tantas recetas. Todo eso existe en “Montjuïc“, evidentemente. Y, más que probablemente, ese juego de influencias y homenajes sean lo que convierte el álbum de Wooky en una referencia más que notable. Pero si admito mis deficiencias como crítico musical a la hora de abrir esta reseña es, básicamente, porque a partir de aquí quiero concentrarme en lo que hace que “Montjuïc” trascienda el terreno de lo notable para incurrir en el de lo sobresaliente: su práctica de un paisajismo que rasga el velo transparente de lo musical para ahondar en terrenos de lo emocional.

Porque está claro que en “Montjuïc” reverberan los ecos de Orbital y Warp (eso te lo puede decir hasta alguien con conocimientos electrónicos tan parcos como los míos), pero es que lo verdaderamente interesante aquí es cómo Wooky consigue casar aquel concepto que concebía la electrónica como un cúmulo de formas puras, limpias, nítidas y cortantes con otro concepto que, partiendo precisamente del punto contrario del espectro electrónico (el buzz envolvente, las brumas sónicas, el crujido del vinilo), apostó por la captura de paisajes emocionales de tonos ocres y moods apocados. Sí, me estoy refiriendo a Boards of Canada y toda su cohorte de imitadores. También llego a ese nivel. Pero lo que vengo a decir es que, al fin y al cabo, lo verdaderamente sorprendente en “Montjuïc” es que consigue algo tan a priori excepcional como obtener las cualidades de la fotografía analógica (que aporta calidez, que difumina los contornos, que hace burbujear la humanidad de lo retratado) manteniendo una nitidez de formas propia de la foto digital en HD (donde hasta el último detalle se revela con una resolución fascinante, irreal y, a la postre, robóticamente sintética).

Una vez establecida la calidad de imagen que obtenemos al utilizar la cámara fotográfica con laWooky observa la montaña de Montjuïc, puro icono barcelonés, toca observar de cerca las instantáneas obtenidas. No parece gratuito que la portada del disco presente una esfera que, a lo “El Pequeño Príncipe“, bien parezca un planeta en miniatura flotando sobre un cielo azul moteado de nubes algodonosas. Tampoco parece gratuito que ese pequeño planeta esté dividido en cuatro cuadrantes que presenten cuatro paisajes diferentes plenamente reconocibles como parte de la orografía menos urbana de Barcelona… Y es que “Montjuïc“, el disco, también consigue que diferentes ecosistemas convivan de forma harmónica en un mismo espacio: “Inner Maristany” obliga al disco a levantar el vuelo como un ave cibernética que recorre la ciudad a oscuras, en plena noche, sin un alma que habite las calles; “Lisboa” se abre como si estuviéramos mirando una foto defectuosa en el ordenador para, a mitad del corte, introducir unas harmonías que lo ordenan todo y nos permiten ver un cielo despejado; “Thalassa” crece y crece como un torrente que se va viendo alimentado por una lluvia acuciante, burbujeando de forma fluida y borboteante; “Inicii Skin“, con sus samplers de pájaros y naturaleza, es como una paseo por la montaña estrenando prótesis robóticas en nuestras piernas; la dupla formada por “Inheritance I” e “Inheritance II” suena a subida y bajada a un puerto de montaña a bordo de una bicicleta de formas streamline; “Recurrent Dream” es lo más parecido a una rave controlada y deliciosamente secreta en el foso del castillo de Montjuïc; y, finalmente, en “Montjuïc” pueden sentirse las briznas de hierva acariciando tu cara mientras, tumbado al sol, te dispones a salir de este viaje propuesto por Wooky.

Me reitero en el mea culpa inicial: “Montjuïc” es un disco que demuestra un conocimiento exhaustivo del sonido que toma como arcilla con la que moldear todas sus canciones. Y esta reseña, lamentablemente, se deja fuera la acumulación de nombres que podrían mentarse como referencia para clarificar un poco la genealogía del sonido que Wooky practica. Pero, a la vez, tengo que reconcer que lo dicho también me la pela ligeramente, porque lo que yo siento cada vez que escucha este disco no son ganas de poner al día mi biblioteca de música electrónica, sino más bien de salir a la calle, correr hacia la montaña más cercana y, con estas canciones bañando mis oídos, observar cómo la música de “Montjuïc” es capaz de conseguir que el paisaje a mi alrededor mute en algo mucho más brillante, intenso, repleto de colores y palpitante de emociones.

Por Raül de Tena. [Publicada en Fantastic Plastic Mag, enero 2014]

Crítica de “Montjuïc” de Wooky en Blisstopic

Es muy posible que la mayor virtud de Albert Salinas sea la paciencia. Sólo así se explica que haya dejado pasar tanto tiempo entre su primera referencia como Wooky –el bonito EP “The ark”, publicado a finales de 2010– y su esperado debut en formato largo. No es que sea un tipo perezoso: en esos tres años largos le ha dado tiempo a fundar el bonito sello Lapsus, que publica poco, pero todo bueno, y a montar uno de los festivales más interesantes de Barcelona, el MIRA Festival, dedicado a la electrónica más aventurera. Pero él mismo reconoce que cuando se trata de su propia música el tiempo transcurre de manera diferente: que puede dedicar una eternidad a pulir un cierto sonido, a mejorar un arreglo, a darle vueltas a una construcción rítmica y aún así no quedar satisfecho. Lo que significa que estamos ante un disco pensado y mimado hasta cotas obsesivas, repleto de detalles minúsculos y arreglos que duran un suspiro.

Ese elevado nivel de definición, sin embargo, no se traduce en una obra pesada y abigarrada: con sus ocho cortes y sus poco más de treinta minutos de duración, “Montjuïc” se enrosca alrededor del oyente con muchísima delicadeza, flota ligero en el aire de la habitación. Algo que tiene mucho que ver con la capacidad de Salinas para eliminar todo lo accesorio y quedarse con lo fundamental –una auténtica virtud dentro de un género tan dado al exceso puntillista como la IDM–, pero también con su habilidad para introducir estructuras narrativas dentro de las canciones. Canciones que utilizan elementos perfectamente reconocibles (polirritmias, glitches, melodías sencillas y encantadas, colchones futuristas), pero que luego los sumerge en un laberinto de capas rítmicas, formas melódicas y nubes ambientales que siempre está en movimiento. Lo que da lugar a un disco cinemático y meticuloso, un viaje onírico y sensorial, que a cada paso descubre pequeños tesoros en forma de grabaciones de campo: pajaritos, ruidos mecánicos, voces capturadas en la distancia. Elementos que anclan y dan aún más poso emocional a un “Montjuïc” en el que se intuyen muchos tintes autobiográficos, tanto a nivel de sonido (ahí están, por ejemplo, los guiños a Orbital de “Thalassa”) como a nivel sentimental: es lo que sugieren títulos como “Lisboa”, “Recurrent dream” o el propio “Montjuïc”. La larga espera, en fin, ha merecido la pena.

Por Vidal Romero. [Publicada en Blisstopic, enero 2014]

Crítica de “Montjuïc” de Wooky en Playground

Albert Salinas se lo ha tomado con calma. De sus primeras producciones furtivas al planchado de su primer EP, que en la práctica resultó ser generosamente extended, pasó el tiempo que tuvo que pasar para que las cosas quedaran bien. Hubo maquetas, hubo escuchas intensivas de discos, horas de trabajo en una tienda especializada y la promoción de un pequeño festival, Lapsus, en el que se pudo ver por primera vez en Barcelona a monstruos de la IDM contemporánea como Kettel alternando con jóvenes valores de la escena barcelonesa. Y con la misma paciencia ha discurrido el tránsito del maxi al álbum: “The Ark” apareció en 2010 en su propio sello, también llamado Lapsus (Records), iniciativa doméstica, de dedicación casi artesanal, que sigue editando poco pero siempre bien -tuvo un apéndice un año después en forma de picture disc con remixes de bRUNA, Pablo Bolívar y los foráneos Gros y Point B-. Tres años es un periodo lo suficientemente largo como para caer en el olvido o perder comba, algo que en estos tiempos debería observarse como un acto de imprudencia, pero la ventaja con la que cuenta Albert -en adelanteWooky- es que su música parte de una idea ya atemporal de la electrónica. Una observación severa le recluiría quizá en el compartimento estanco de lo ‘retro’, entre los nostálgicos de la escuela británica de principios de los 90. Pero un examen igual de severo permitiría demostrar que Wooky no es un simple imitador de la primera referencia de Warp que pase por delante, y que su música no se aparece como mera una fotocopia de tiempos mejores. Más bien sería un eco.

Este equilibrio entre ventajas y debilidades es el que intenta mantener Wooky sosteniéndose en una cuerda posiblemente demasiado floja. Un hándicap podrían ser las influencias: son demasiado transparentes, demasiado honestas, empezando por The Black Dog y Orbital y continuando la actual escena IDM que prima el fulgor de la melodía por encima de la complejidad en los arreglos. Wooky no parece interesado en lanzarse al baile, aunque tampoco se conforma en cuatro texturas para salir del paso. Construye cada track como si fuera una canción -con una estructura en desarrollo y una melodía cuidada-, pero también como un laberinto en el que la salida se adivina a lo lejos: demasiado complicado para tiempos simples, y demasiado poco divertido para un mercado, el electrónico, en el que cada vez escasea más el público exigente. Pero si eso son desventajas, a la vez se vuelven virtudes. Al armar su debut sobre cimientos sólidos, “Montjuïc” se muestra tan familiar y rocoso como la montaña barcelonesa de la que toma prestado su nombre: por ejemplo, el intervalo ambiental de “Inner Maristany”, en el que flota un sample vocal, recuerda poderosamente a “Forever”, el corte inicial (y no demasiado conocido) de “Snivilisation” de Orbital. O alterna ritmos astillados (“Thalassa”) con electro acuático como el de “Inheritance I”(muy Drexciya) para luego pasar a los beats de techno onírico (“Recurrent Dream”). Esa tendencia es férrea, se mantiene hasta el final en un recorrido corto que deja con ganas de una prórroga, donde se conjura el pasado para dar sentido a un presente donde lo importante no es la nostalgia, sino seguir soñando con el futuro. Es cierto que son tiempos poco soñadores, pero Wooky se resiste a la derrota. El primer disco electrónico español del año cumple con honra, oficio y pasión.

Por Javier Blánquez. [Publicada en Playground Mag, enero 2014]

Vídeo-resum del concert del Bradien + Eduard Escoffet al MACBA

Vídeo-resum del concert de BRADIEN + EDUARD ESCOFFET al MACBA durant la Mercè 2013, una bona mostra del seu directe en el que hi juga un paper important la interacció entre els membres del grup i l’intercanvi continu d’instruments. 

ElPais.com estrena “Montjuïc” de Wooky

ElPais.com estrena “Montjuïc” de WOOKY en exclusiva y puedes escuchar entero el disco en su web. También has podido escucharlo en Paralelo 3 de Radio 3 donde ha sido disco de la semana y en Siglo 21 donde estará dentro de unos días presentando algunos temas del disco. 
En el bandcamp de spa.RK también puedes escucharlo entero en streaming y adquirirlo ya en versión digital y reservar tu copia en CD o vinilo.

Wooky en directe presentant “Montjuïc”

WOOKY estarà presentant en directe el seu disc "Montjuïc" acompanyat als visuals pel seu fidel escuder Videocratz. El disc surt el 20 de gener però el dia 18 i amb entrada gratuïta ja es podran escoltar en directe tots els temes que el formen al local de Telenoika al Raval de Barcelona (Sant Pau 58). Esperem que sigui un gran dia! El disc ja estarà disponible i us el podreu emportar a casa.

"Montjuïc" de Wooky (sp26cd/lp, spa.RK 2014)

Os desvelamos más detalles del próximo lanzamiento en spa.RK: el largo de WOOKY "Montjuïc" (sp26cd/lp) que saldrá a la calle el 20 de enero. Después del teaser en el que se avanzaba el contenido sonoro del disco, aquí os dejamos el tracklist y demás detalles. 

WOOKY - “Montjuïc” (sp26cd /lp | spa.RK, 2014)

Tracklist:
1. Inner Maristany
2. Lisboa
3. Thalassa
4. Inicii Skin
5. Inheritance I
6. Inheritance II
7. Recurrent Dream
8. Montjuïc

www.sparkreleases.com
www.wooky.cat

Photos by Miki Arregui (aka Videocratz)
Wooky logo by Traphic